Combate clásico Si pensamos en el apartado de enfrentamiento de Final Fantasy, inevitablemente pensamos en un combate por turnos en un escenario predeterminado que no era en el mismo lugar exactamente de la acción. Esto era hasta Final Fantasy XII, donde Square decidió integrar totalmente el combate.
En Final Fantasy III volvemos atrás y como en otros juegos tenemos ese combate por turnos con las diferentes variantes de las profesiones. Al poder cambiar de profesión en cualquier momento del juego, descubriremos que al contrario que en otros títulos de la serie, la basta variedad de estrategias se adecua a casi cualquier preferencia.
Esto es, evidentemente, algo muy positivo, pero también tiene algo negativo para los usuarios. Escoger mal en este juego es una muy mala opción, porque normalmente acabaremos muertos. Una de las primeras muestras es un combate con un dragón inicialmente. Es imposible nada más comenzar acabar con él, con lo que tendremos que hacer uso de habilidades especiales para salir corriendo.
Eso se repetirá a lo largo del juego, con lo que, en nuestro caso, tras las primeras muertes, decidimos que lo mejor era empezar a probar nuevas estrategias. Sin duda, todo un desafío para cualquiera de los usuarios.
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