Un desarrollo de acierta y continúa Las aventuras gráficas son un género que dan al usuario una aparente libertad y vivencia de una historia. En realidad, como cualquier actor en una película, hay un guión preestablecido y al final se trata de dar con la tecla adecuada. ¿Qué cambia en Hotel Dusk? Básicamente nada en la base, pero sí en el desarrollo que es una mezcla entre las novelas y el cine negro, logrando una impresionante jugabilidad.
Este juego se mueve por completo con el Stylus, lo que ofrece una forma muy diferente de ver las cosas, además, todos los objetos que tengamos para explorar son en 3D, así como las habitaciones. El resultado es de una mayor calidad que, por ejemplo, Phoenix Wright.
Por otro lado, y siguiendo con el decorado y los objetos, Hotel Dusk nos hace interactuar con este entorno mucho, muchísimo más que en cualquier otro juego. Ejemplos claros son el hecho de tener que abrir las maletas con nuestra llave de forma realista o, por ejemplo que tengamos que llamar a las diferentes puertas. Evidentemente, aquellas que no podamos abrir en ese momento de la historia no se abrirán.
Sin embargo, la parte más compleja y mejor de este juego son las conversaciones. En este juego irán surgiendo nuestras preguntas a lo largo de las conversaciones con nuestros interrogados y, aquí se pone difícil el juego, si nos equivocamos acabaremos eliminados de la partida. Al contrario que en otros juegos tipo aventura, Hotel Dusk ofrece a los usuarios pistas cuando se acaba la partida, lo que consigue que, en todo momento, podamos avanzar despacio. De ahí nuestro titular de prueba y sigue.
Sin embargo, donde Hotel Dusk nos ha sorprendido más ha sido en la presentación del título, ofreciendo más que un juego con algunas técnicas que sólo hemos podido ver en película.
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