La parte principal de la jugabilidad es como en los mejores Sonic, es decir, un juego de plataformas 2D en el que Sonic debe ir desde un punto inicial hasta otro a una velocidad endiablada.
En estos niveles Sonic tiene sus habituales movimientos, además de algunos completamente nuevos como el turbo que le permiten recolectar anillos y llegar lo antes posible al final del nivel.
Lo curioso de estos niveles es que son 2D en apariencia, porque en realidad pronto notaremos que Sega de vez en cuando nos ofrece cambios de perspectiva o incluso algunos elementos totalmente en 3D que hacen que el juego tenga vida propia.
Estos niveles son los más habituales y, de hecho, el control se realiza mediante el Pad Digital y, por supuesto, los diferentes botones de la consola, pero no es la única.
Como hemos dicho al principio, iremos navegando a las islas, es decir, no pasaremos simplemente de fase a fase, sino que tendremos que buscar los diferentes mundos. Para ello utilizaremos diferentes embarcaciones y la navegación será un juego aparte. ¿Por qué? Porque cada embarcación la tendremos que manejar nosotros. La moto acuática será como Wave Race, mientras que el primer velero nos hará disparar simplemente. Todo ello hasta llegar a la fase en sí.
Tampoco estas embarcaciones aparecerán de forma sorpresiva, sino que Tails preparará unos planos y siempre que tengamos el material las construirá. ¿De dónde se saca el material? Simple, al finalizar cada fase y dependiendo de la puntuación que saquemos, conseguiremos más o menos materiales para las diferentes embarcaciones.
Precisamente estos niveles también son diferentes en cuanto a control, porque utilizan únicamente la pantalla táctil, aunque eso sí de diferentes formas. De esta forma, Sega no comete los errores de otros Sonic y consigue en este caso aprovechar al máximo la consola de Nintendo.
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